
La trascendencia del logro, de este par de
pioneros del periodismo nicaragüense, es tal que a más de un siglo de ese 1ro
de marzo de 1984 –fecha en que según los historiadores fue publicado la primera
edición de este diario- aún se recuerda este hecho en el Día Nacional de
Periodista. Aquel fue el comienzo de una
pasión que aún continúa sintiéndose, y que presenta muchos capítulos
pendientes.
Resulta
inspirador imaginar el contexto en que Cabezas y Rivas comenzaron a escribir
“El diario de Nicaragua”; más cautivador sería figurar la manera en que
celebraron su destacado aporte a la democracia y al periodismo nicaragüense.
Lo más probable es que tras concluir la fase
de redacción y de publicación, sonrieron al sentir la satisfacción por una meta
alcanzada, y de inmediato, pensaron en el esfuerzo que se les aproximaba, se
preocuparon por la gente que les leería en el mañana. Una puerta se cierra,
otra se abre: así es en esta labor. Su entusiasmo y talento debió prevalecer en
la edición del día siguiente, y en el posterior a ése, y en el próximo, y así
sucesivamente. De no ser así, su legado no sería pieza clave en la historia de
la prensa nicaragüense.
Esa fue la celebración de ambos aquel primero
de marzo: reflexionar sobre la forma en que se perfeccionaría la profesión, interesarse
en la opinión de la gente y tratar de mejorar la credibilidad política. Es
conforme a este actuar que deben ser guiadas las actitudes periodísticas del
presente.
También hay Cabezas y Rivas en este
siglo
Hoy,
en este siglo XXI, tiempo en que las grabadoras, los ordenadores, la señal de
internet, las cámaras fotográficas, las videocámaras, los micrófonos, los
equipos de alta frecuencia y los desarrollados sistemas de imprenta contribuyen
al ejercicio del periodismo, surge la misma interrogante de cómo celebrar el
hecho de ser periodista. Aunque los instrumentos para ejercer esta profesión
han ido cambiando, la alegría con que ésta se practica no debe alterarse.
Para
Xiomara Laguna, coordinadora del Proyecto Desarrollo de las capacidades del
periodismo nicaragüense, el orgullo por ser periodista ha de manifestarse en la
reflexión continua, tanto a nivel individual como colectivo.
“El
gremio periodístico debe celebrar este primero de marzo tratando de ejercer la
profesión con dignidad, con respeto a su público, y sobre todo, tratando de
crear un producto de calidad”, afirmo Laguna, quien, tras una destacada
trayectoria en los medios audiovisuales, decidió contribuir con la Universidad
Centroamericana (UCA) en la producción de sus propias unidades independientes
de comunicación.
Álvaro
Navarro, periodista audiovisual de la revista televisiva Esta Semana, también
considera que el Día Nacional del Periodista es un momento clave para la
valoración personal. “Este día (primero de marzo) debería ser una ocasión para
ver hacia atrás y reflexionar sobre lo que hacemos bien y sobre los errores que
podemos cometer, para luego superarlos”, señaló Navarro, graduando en Filología
y Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).
A este par de posturas se le suma la percepción de
Octavio Enríquez, redactor del semanario digital Confidencial, quien durante su
trayectoria periodística ha recibido variedad de reconocimientos por sus
investigaciones. “Uno celebra -todos los días- con su trabajo, nada más. Yo reflexiono
en cada línea que escribo, y también, después de publicada la historia si lo que se hace es útil a sus lectores, si les
informa, si los forma, si los divierte”, aseguró
Que la gente también celebre
No obstante, el Día Nacional del Periodista no
solo vincula a los practicantes de esta profesión. También involucra a todos
aquellos quienes les leen, les escuchan y les observan, es decir, a la gente.
Sin ellos, el periodismo no existiría, pues son ellos quienes interactúan con
los mensajes, con las reflexiones, con los análisis, con la información.
Tanto
Laguna como Navarro, comentaron sobre la actitud de reacción de la gente ante la labor periodística que aprecian.
“La gente debe criticar, que demanden
medios (de comunicación) comprometidos con lo ético, con el respeto de
las personas con una línea editorial consecuente al desarrollo y las
necesidades del país”, indico Laguna, quien también considera que la audiencia
no debe actuar como cómplice de la información mediocre y amarillista.
Por
otro lado, Navarro se refirió sobre la percepción positiva que debe poseer la
gente al presenciar un trabajo periodístico esmerado y humano. “Quisiera que
los ciudadanos respeten y reconozcan nuestro trabajo, no porque tengamos una
opinión similar, sino porque lo hacemos bien”, afirmo.
Es
notable que en la visión de trabajo de Laguna, de Navarro y de Enríquez, está
presente el espíritu periodístico de Rivas y Cabezas. Son ellos digno ejemplo
del entusiasmo, de la determinación, del esfuerzo y de la preocupación por la
gente. Ellos seguirán siendo periodistas durante el primero de marzo: pensaran
en su plan del día, se esforzarán por presentar un excelente trabajo, y al
final del día, seguirán con deseos de mejorar en el mañana.
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